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EDUCACIÓN

Vamos al colegio por primera vez cuando aprendemos a responder. Los profesores nos repiten una y otra vez qué no podemos hacer. No se puede jugar, saltar, bailar, gritar, hablar, pensar. Tú sentadito y a escucharlos. Silenciamos preguntas, los porqués no importan, pero sí la respuesta que te inculcan.   No evalúan tu esfuerzo ni dedicación, solo un número en una hoja de un día cualquiera. Y así, con respuestas memorizadas y cuestiones en blanco, nos enfrentamos al futuro. Te sugieren, te incitan, te persuaden para que elijas un camino con muchas salidas. Para que después te encuentres en medio de una carrera que ni querías hacer, pero aun así te aplauden porque estás siguiendo el camino “correcto”. De esta forma nos educan, supuestamente nos enseñan a aprender, pero nos pasamos dieciocho años aprendiendo a decir “no puedo”.

SABOR AMARGO

Vamos a ver, si me gritas, NO RESPONDO. La gente arregla con puños lo que con palabras no puede. Harta de justificar a todos los que me la clavan por la espalda. El sexo es un tema tabú, pero oye, luego son todos unos máquinas. No sé para qué tanto IPhone si se desbloquea con la cara y vosotros tenéis dos. Que sí, lo importante es cómo te veas, no cómo eres, ya lo hemos pillado. Todos queriendo ser periodistas, pero ninguno tiene opinión propia. ¿Os habéis marcado un copia y pega, o qué? La realidad de las redes sociales: así quiero ser, sácame una foto. Mi generación no me representa, puto rebaño de idiotas. Sociedad de espejos, de yo voy primero, de perros ladradores y de promesas cruzando los dedos. Ups, se me ha escapado.

ESTO TAMBIÉN PASARÁ

A veces lo que menos esperamos que pase, pasa, pasamos horas dándole vueltas a lo pasado, pasado que debemos dejar pasar, porque todo lo que está pasando, pasa.

COLAPSO

Tengo la vida tan desordenada que me siento caótica. No sé cómo, no sé cuándo, no sé quiénes ni sé por qué. Pero estoy tan al fondo que miro hacia arriba y no veo la luz. Es un vacío en el pecho que me destruye desde dentro y ya casi no queda de mí, sino de otra. Una versión más triste, más estropeada, más rota. Es tan jodido, que estoy empezando a no sentir y no quiero convertirme en un puto robot.