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ANESTESIA

No me apetece escribirte abstracto, quiero hacerlo explícito.  Sin opciones, muchos peros. Ya no compro consejos, no llegan las disculpas. Las palabras se rompen en mis labios. Restos de rímel por las mejillas. Me tiembla la mano cuando sostengo. 

DESPUÉS DE LA GUERRA

La cola llegaba hasta el antiguo Museo Infanta Sofia, ahora nunca adivinarías lo que era. Es fácil perderte. Todo es gris, una neblina de polvo que te hace estornudar y restos de edificios. Cada vez que encuentran un cadáver, se escuchan gemidos. La ciudad nunca está en silencio.  Cada vez es más difícil pagar el precio que piden. Esta vez he elegido no comer hoy. Creo que también fue la decisión de ayer. No lo sé, los días se me mezclan.  Al fin llego a la meta. Atravieso la barrera de seguridad. Pago el precio, me vuelvo a subir las bragas. Extiendo la mano, me la entregan. Observo la pastilla redonda con un logo de sonrisa. Cierro los ojos y me la meto en la boca. Abro los ojos, ya no hay gris, veo colores. Sonrío.

Carossol

No puedo ser más estúpida. Me has vuelto vulnerable, me has involucrado en conflictos que no eran míos, me has echado la culpa de hasta tu estado de ánimo, has intentado poner a todos nuestros conocidos en mi contra, has minimizado mis éxitos, me has ilusionado cuando estabas lejos de tu pareja, me has utilizado como saco de boxeo, has deseado que me despidan y me quede sola. Me has humillado. Me has destrozado. Estoy rota. Y aún así, recuerdos me vienen a la memoria y me derrito. Te veo vulnerable y te ayudo. Te noto distante y me arrastro. Te elijo y me escondo. Te quiero y me aguanto.

COMODÍN

Te quedas sin aire. La espalda cargada. Aguantas las lágrimas pero alguna se escapa. Agachas la cabeza, los mechones de pelo te cubren el rostro. Cuando te recuperas, miras al rededor. El grupo sigue animado, riendo y bebiendo. Te molestan sus gritos. De repente, te sientes pequeña. Un nudo en el estómago que no te deja dar otro trago a la cerveza. Deseas irte corriendo. Parpadeas repetidas veces, no quieres que te vean llorar. Estas sudando, pero escalofríos por tu espalda. No eres capaz de decir ni una sola palabra. De nuevo, se te nubla la vista. Devuelves la mirada al móvil y sigues escribiendo. 

QUERIDO 2021:

 Nos despedimos con mascarillas y distancia de seguridad. No olvides hacerte un test de antígenos o llevar una PCR negativa en el bolsillo. Sin el certificado Covid no puedes, ni ir ni hacer. Mejor omitimos el tema de la libertad, porque no la hemos probado este año. No podemos cambiar lo que hemos vivido, pero sí podemos tomar decisiones distintas y empezar a dar voz a realidades importantes que giran a nuestro alrededor. Hablemos de la sociedad individualista en la que todos participamos, caracterizada por una gran falta de empatía. Seguimos siendo egoístas y encima lo justificamos con argumentos vacíos. Continuamos con tradiciones absurdas (asesinando animales) y divulgando mensajes de odio (LGTBI). La hipocresía apesta en todas partes, ahora la traición es inteligencia y la pobreza es un defecto. Aún no hemos conseguido deshacernos del perfeccionismo absurdo de las redes sociales que desemboca en enfermedades mentales, y ya está en marcha el Metaverso. Pero el suicidio sigue si...

MIEDO

Distorsiona nuestra realidad. Se alimenta de lo incierto. Hace pasar lo que nos aterroriza por lo que sabemos, ofreciendo lo peor cuando no sé sabe.  El miedo nos dice lo que podemos y no podemos hacer.  Cuando nos enfrentamos a la necesidad de mirar fuera de nosotros mismos y pensar críticamente, como una persona que acaba de perder la vista. El miedo trata de alterar nuestra opinión, ahogando nuestra capacidad de cuestionarle. El miedo convence al ciego de que no volverá a trabajar, que no podrá ser independiente, que jamás tendrá pareja… Sin embargo, es una ilusión.  Si el ciego decide no someterse al miedo, su realidad cambiará.

GRITO DE SOCORRO DE NUESTRAS HERMANAS

  Imagina tu peor pesadilla. Toda tu autonomía arrebatada, ser utilizada y controlada como un objeto por hombres que odian y quieren ver sufrir a las mujeres, que harán todo lo posible por quitarte tus derechos. Y tú, no puedes hacer más que mirar como tu vida se derrumba o correr. Pues bien, las mujeres de Afganistán no tienen que imaginarlo porque esto es lo que está pasando a día de hoy en su país. Los talibanes han tomado el control una vez más de Afganistán después de 20 años. Y con ellos, trajeron de vuelta las imposiciones del islamismo extremista. Las mujeres han protestado abiertamente, poniendo sus vidas en juego. “Y ahora sé que tengo que borrar todo lo que he logrado tan solo en un par de días”, dijo una universitaria. A raíz de esto, están intentando salir del país, porque millones de mujeres y niñas están perdiendo sus derechos HOY: su vida social, su educación, su trabajo y cualquier forma de participación en la política y en la sociedad. A partir de ahora, tras cump...